jueves, 14 de agosto de 2008

SEMINARIO "INCLUSIÓN Y REINSERCIÓN EDUCATIVA"

En la ciudad de Coyhaique, se realizó el Seminario Taller “Inclusión y Reinserción Educativa”, evento patrocinado por la Secretaría Ministerial de Educación, el Servicio Nacional de Menores, CONACE, SERPAJ y FOSIS, el día 8 de agosto de 2008.
Los exponentes fueron Cecilia Richards, Coordinadora Nacional del Programa 12 años de Escolaridad del MINEDUC, quien expuso acerca del tema “Fracaso Escolar” y el Dr. Patricio Calderón, docente-investigador de la Universidad de Playa Ancha, quien presentó un trabajo acerca de la “Violencia Escolar, diagnóstico y estrategias para combatirla”.
En esta instancia de diálogo participativo, se reunieron alrededor de ochenta personas, pertenecientes al campo de la educación, - profesores, representantes de Centros de Alumnos y Centros de Apoderados- , de la psicología, - psicólogos clínicos, y psicopedagogos -, de la justicia y asistencia social, - abogados, asistentes sociales – y autoridades de la XI región, en general. Los participantes viajaron de los diferentes lugares de la región de Aysén, entre estos: La Junta, Puerto Cisnes, Puerto Aysén, Puerto Chacabuco, Balmaceda y Cochrane.

El trabajo desplegado resultó altamente enriquecedor ya que se expuso libremente algunos de los problemas que los educadores enfrentan en la actualidad, tratándose estos con mucha naturalidad, franqueza y amplitud de mente. La participación activa de alumnos y apoderados agregó una faceta diferente a la discusión realizada en la modalidad de talleres, que se desarrolló en la jornada de la tarde. Diversas estrategias y tácticas fueron expuestas para ser aplicadas desde ya en las situaciones más problemáticas, aspecto ampliamente valorado por toda la concurrencia, que anhelaba encontrar “maneras prácticas” de cómo gestionar los conflictos que más se repiten en el ámbito de las interacciones personales.

En el ámbito personal, más sensible y emotivo, me gustaría relatar que ha sido muy importante reencontrarme con educadores muy comprometidos con su quehacer docente, a quienes conocí hace ya diez años: José Godoy, profesor de Biología del Liceo Arturo Prat Chacón de Puerto Cisnes y Hernán Barrueto, de la Escuela Básica de Balmaceda. Asimismo, fue emocionante conocer personalmente al Director del Liceo Austral de Cochrane, Don Germán Araneda Campos, quien ha realizado una valiosa gestión para elevar el rendimiento de sus alumnos y a nuestra esforzada estudiante de la Carrera de Educación Básica a Distancia, Srta. Ximena Miranda Chávez, de La Junta, comuna de Cisnes.

sábado, 2 de agosto de 2008

Comentario recibido en mi mail desde Argentina

A raíz de la columna (o “entrada”) publicada el pasado 14 de julio de 2008, titulada “Enfoque del vínculo social como explicación de la delincuencia”, quisiera no sólo invitarlos a familiarizarse con los comentarios o “posteos” de los interesados en el tema, sino también a leer el siguiente comentario enviado a mi mail por una ex alumna de postgrado de Argentina.

Estimado Profesor:

¡Qué placer es para mí disfrutar de los comentarios de sus libros y escritos!

Tuve la suerte de tenerlo como Profesor en Santiago del Estero (República Argentina) en Noviembre de 2007.

De usted no sólo rescaté un cúmulo de conocimientos que vinieron a saciar las ansias de saber que me llevan a mis 58 años a continuar estudiando con el mismo vigor de la pasada juventud, sino a entender que el diálogo informal en las clases, no es tan informal, que el vestirse sin protocolo no es ir mal vestido, que hablar al estilo joven no es hablar mal, sino que es ir allanando el camino que conduce a la confianza que el alumno necesita.

El primer libro fue para mi un impacto, pero viniendo del Dr. Patricio Calderón, tan imprevisible en todo lo que es educación me parece no sólo interesante sino preciado para quienes hacen educación en serio, especialmente a las escuelas del cono urbano y de periferia de la República Argentina; digo cono urbano y periferia porque es donde más se ven los problemas de aprendizaje. En el campo no se ve tanto este problema porque existe otra realidad.

En cuanto al escrito sobre la teoría que intenta explicar la delincuencia juvenil, coincido totalmente en que una de las causales de ella es la falta total de contención o límites claros dentro del hogar o carencia de afectividad familiar. La falta de diálogo , la falta de interés de los padres por la actividad de sus hijos, el considerar que lo material es todo para los jóvenes, cuando en realidad a partir desde su más temprana infancia los niños necesitan, en primer lugar, la actitud de escucha de su entorno familiar, que los padres le den importancia a las cosas importantes de él , que sientan que desde el afecto tiene la comprensión, la tolerancia pero también que desde el afecto debe entender los NO. Y que esos NO se justifican en muchas cuestiones de orden social y económica que el hijo debe entender a partir del diálogo inteligente. Justamente la carencia del diálogo lleva al púber y al joven a auto-castigarse haciendo uso de la violencia en sus distintas manifestaciones. Digo “auto-castigarse” - Profesor - como una manera de ejercer la violencia contra si mismo, ¿de qué manera? Fumando cigarrillos primero, fumando marihuana después, fumando otras drogas; luego, bebiendo, y en ese descontrol primero se da la violencia familiar.

La falta de respeto por los padres, por todo el entorno familiar, requiriendo para evitar su perdición total la atención de un especialista. Cuando hablo de especialista me refiero en los medios sociales que pueden recurrir a este tipo de atención. Pero si me remito a los medios sociales carenciados donde los padres deben trabajar todo el día como vendedores ambulantes o en otras actividades semiesclavizantes no existe el diálogo sino las exigencias que muchas veces los hijos no aceptan. Exigencias como cuidar a los hermanos menores, cocinar, lavar, planchar, limpiar, mandar a sus hermanos menores al colegio, responsabilizarse de las obligaciones de sus padres, insertarse en el mundo laboral tempranamente, sentir la explotación de los poderosos, sentir la injusticia social, sentir que a nadie le importa él como persona, cuando a los políticos se les llena la boca en cada discurso sobre la contención de los jóvenes en riesgo. Esa impotencia lo lleva a buscar aceptación afectiva y familiar en las patotas junto a otros jóvenes con sus mismos problemas .Entonces delinquen pero unidos. Unidos en el dolor. Unidos en la necesidad.

Nosotros, los que hacemos educación, Profesor, somos pocos los que vemos estas problemáticas en nuestros jóvenes. Los demás critican y condenan. Este flagelo mío, suyo, de todos, requiere un tratamiento urgente y sería bueno que se inserte un nombre especial en todos los currícula prescriptos del mundo para salvar a nuestros jóvenes de la delincuencia.


Con inmenso respeto su alumna de la carrera de Magíster en Administración Educativa de Santiago del Estero, República Argentina: Licenciada María Sara Barrionuevo.

26 de julio de 2008

lunes, 14 de julio de 2008

ENFOQUE DEL VÍNCULO SOCIAL COMO EXPLICACIÓN DE LA DELICUENCIA

Cuando estudiamos las causas de la delincuencia, podemos comprobar que ésta no es prerrogativa de los ambientes más desfavorecidos, ni el de una categoría étnica particular, sino que depende de la calidad de los lazos sociales.

A partir de allí, es posible que se desarrolle un enfoque del vínculo social en el cual podemos distinguir cuatro características principales: apego, compromiso, obligación y creencia. A continuación, damos a conocer a qué se refiere cada una de ellas.

1. APEGO: el grado de afecto del niño y del adolescente a su familia, a sus padres, a su medio y a las instituciones;

2. COMPROMISO: la aceptación y el sentimiento de compatibilidad respecto a un conjunto de objetivos y de intereses propuestos por la sociedad global;

3. DEBER: la participación efectiva en las actividades sociales; y

4. CREENCIA: la confianza en la validez de las reglas sociales y morales.

Desde esta perspectiva, entonces, la delincuencia tiene su origen en la ausencia del vínculo social. Por lo tanto, es posible desprender dos leyes esenciales de este principio teórico:

a) mientras más apego sienta un joven a su familia y a la escuela, menos riesgo presenta de convertirse en delincuente; y

b) mientras más comprometido esté en un proyecto escolar o de formación, menos tendencia tendrá a cometer delitos.

Estos indicadores han sido validados por las investigaciones que han abordado la temática bajo un ángulo complementario mostrando que en las relaciones padres-hijos, ciertos comportamientos de los progenitores constituyen los predictores más acertados de la delincuencia de los jóvenes.

De este modo, algunas investigaciones[1] despejan cuatro factores predictivos de la delincuencia, directamente ligados a la carencia relacional de los padres hacia sus hijos:

· la indiferencia, la despreocupación o la negligencia de los padres en lo concerniente a las actividades externas y especialmente en las salidas de sus hijos;

· la falta de firmeza, el abandono o la inconstancia de los padres en materia de disciplina;

· el rechazo del hijo por los padres;

· el débil apego del hijo a sus padres.

A partir de lo anterior, es posible, entonces, derivar tres aspectos del vínculo social, así como factores estructurantes de la relación padres-hijos:

· una familia cohesiva en la cual los padres se comporten de manera afectuosa con su hijo(a) y estén atentos a lo que siente, quiere y hace;

· una actitud parental que reconozca y evalúe los hechos y gestos del hijo;

· un comportamiento que repruebe sus malas acciones[2].

En una perspectiva complementaria, las teorías del aprendizaje social han mostrado que la violencia y el comportamiento agresivo son similares a otros comportamientos sociales aprendidos. En efecto, el aprendizaje de la violencia se produce a través de las relaciones existentes al interior de un grupo restringido, como pueden ser la familia, los amigos o las pandillas. Consecuentemente, los primeros estudios sobre esta temática ya habían indicado que el comportamiento violento dependía de la relación establecida al interior de un grupo, como las interpretaciones desfavorables que se dan entre estas personas respecto de la ley”[3].

Por lo tanto, bajo este enfoque, se asegura que los factores sociales son generalmente los más importantes en determinar la violencia, en donde la familia – como puede claramente notarse - tiene un rol preponderante.



[1] Sampson y Laub, 1993, citado por Fisher, G-N. (2003) Psychologie des violences sociales. Paris : Dunod: 26.

[2] Hirschi, 1983, citado por Fisher, op.cit.: 27.

[3] Sutherland, 1931, citado por Fisher, op.cit.: 27.

jueves, 10 de julio de 2008

COMENTARIO LIBRO: LOS CONFLICTOS ENTRE PROFESORES Y ALUMNOS, DE LA DESMOTIVACIÓN E INDISCIPLINA EN EL AULA

En la actualidad, un libro sobre educación escrito por un profesor es un aporte inconmensurable en esta área, sabido es, que diversas disciplinas han ingresado al campo de la educación, para investigarla, proponer nuevos paradigmas y generar prácticas pedagógicas que respondan a las necesidades contingentes. Considero que hablar sobre lo acontecido en el aula, desde dentro de la misma, aporta una visión rica en evidencia, que es comunicada desde un lenguaje común, comprensible y orientada a satisfacer expectativas concretas de colegas del país. La reflexión pedagógica a la que invita este libro, permite a los profesores apropiarse de los cambios en educación acontecidos en el país, así como participar activamente en lo venidero. Se invita a pensar la educación.
Con relación al tema en cuestión, los conflictos entre profesores y alumnos, de la desmotivación e indisciplina en el aula, destaco la rigurosidad para dar respuesta mediante investigación a esta necesidad contingente tanto en el extranjero como en el país, lamentablemente más estudiada internacionalmente. El libro surge como resultado de la evidencia basada en investigación con muestra nacional, recopilación y análisis de información considerando la supervisión técnica de la prestigiosa universidad francesa Paris V, y el establecimiento de orientaciones posibles de aplicar en el salón de clases considerando bibliografía internacional actual. El manejo del conflicto en este libro encuentra su momento crucial en la metodología de la clase y en las estrategias relacionales utilizadas para promover en el alumno actitudes positivas hacia la clase, lo que hace posible llevar a cabo sus aportes.
Destaco el enfoque filosófico central de este libro, educar en valores, sobretodo enseñar en el amor expresado en bondad ejercida por un adulto, más aún cuando se trata de un conflicto con un menor de edad, a quien se le pueda educar en la vivencia, pese a los inconvenientes propios de la práctica pedagógica, de que el mundo está constituido por personas que deben vivir en paz, y que en la convivencia sana es que las personas se transforman a sí mismas y participan conjuntamente en la transformación del mundo.
La lectura afable invita al lector a revisar antiguas creencias y resistencias sobre manejo conductual, a desafiarse en encontrar en sí mismo todo el potencial humano para colocarlo al servicio de la formación de mejores personas.
Quisiera finalizar agradeciendo al Doctor Patricio Calderón sus aportes al gremio de profesores y a otras profesiones afines, en cuanto a la reflexión y elaboración de propuestas para la mejora de los conflictos entre profesores y alumnos.

Psicólogo César Bravo
Coordinador General Grupo de profesionales Sinergia
Rancagua, Chile

miércoles, 25 de junio de 2008

INVITACIÓN A EDUCADORES(AS) DE RANCAGUA

La Organización SINERGIA de la ciudad de RANCAGUA, formada por profesionales de la Salud y la Educación, en el marco de uno de sus propósitos que señala "crear puentes de conocimiento y experiencias de aplicación entre las Ciencias de la Educación y de la Salud Mental", auspicia la presentación del libro “Los Conflictos entre Profesores y Alumnos: del aburrimiento, desmotivación e indisciplina en la escuela”, para el día viernes 27 de junio de 2008, a las 9:00 hrs.
Este evento se realizará en el Salón Oscar Castro, ubicado en la calle Germán Riesco 350, 2º piso, de la ciudad de Rancagua.
A este acto han comprometido su asistencia y participación autoridades educacionales y de la salud, directivos de establecimientos educacionales, psicólogos, orientadores, profesores y alumnos de establecimientos educacionales de la región.

Todas aquellas personas interesadas en el tema, quedan cordialmente invitadas al evento.

miércoles, 4 de junio de 2008

¿TEORÍA SIN PRÁCTICA? ¿PRÁCTICA SIN TEORÍA?



¿Qué le lleva a estar leyendo esta columna en este blog? ¿Cómo es que usted decidió pasar parte de su tiempo aquí? La respuesta suya a cualquiera de estas dos preguntas es teoría (incluso la forma de hacer las preguntas iniciales de este párrafo responden a una teoría)[1]. Sí, claro. Es verdad que el término teoría tiene un sinfín de acepciones, pero también es verdad que una de ellas nos señala que se refiere a una explicación, derivada de un conjunto de proposiciones interrelacionadas.

Tal vez su respuesta atienda a motivaciones, expectativas, obligaciones, compromisos, necesidades, encargos, en fin, todo un cúmulo de elementos básicos de algunas teorías científicas de las cuales tal vez usted no esté consciente. Aunque usted, claro está, puede dar su propia explicación, que para usted es su teoría personal o teoría práctica.

Este proceso interno de “darse cuenta” de porqué hace lo que hace puede ser muy interesante ya que le ayuda a reflexionar acerca de sus actitudes y comportamientos. ¿Nota que las explicaciones que se dan contienen conceptos y principios? Precisamente, esos son los principales ingredientes de las teorías científicas o explicativas.

Realmente lo que se espera es que la información anterior le ayude a entender que no puede haber práctica sin teoría y viceversa. Siempre vamos a encontrar una explicación a un hecho, suceso o praxis. Así como también después de nuestras ideas, decisiones, disposiciones, llegaremos a la acción (praxis, hecho o suceso).

Veamos un caso de lo que estamos presenciando desde hace ya bastante tiempo. Todo parece ser urgente, inmediato, vertiginoso (en verdad, “para ayer”), indispensable, los alumnos no esperan que el profesor finalice su explicación, se enojan cuando no se les permite interrumpir la idea explicativa (teoría) que ellos mismos pidieron…, generación “on-off”, dijo alguien. Entonces se encuentra la explicación (teoría práctica) para este tipo de generación, que “es así”, “rápida”, “práctica”, “producto de una sociedad que se hace cada día más pragmática e inmediatista”, por lo tanto, un hermoso desafío para hacerla reflexionar.

A propósito de la columna anterior, “Algunas formas de despejar nuestros obstáculos mentales en clases”, punto 4, que decía: “Dejemos que los alumnos usen su imaginación y fantasía. Tratemos de no apurarlos en sus reflexiones, planteamiento de interrogantes o respuestas. Deben sentirse libres para inventar, crear, innovar. No los interrumpamos diciéndoles que sean ‘prácticos’”, mi alumno del postgrado de Magíster en Evaluación, Juan Carlos Quinchao, reacciona expresando:

“Ciertamente estoy de acuerdo con esta afirmación; sin embargo, considero que la sociedad hoy en día es una sociedad que copia modelos y a su vez es vertiginosa. En todo ámbito estamos constantemente copiando modelos y poniendo límites. Basta con sólo mirar alrededor y darme cuenta que la forma de vestir de los alumnos es de acuerdo a una tribu urbana. Los trabajos e investigaciones se copian y pegan de Internet, hay páginas especializadas en recolectar trabajos para ser usados nuevamente…”

Luego, agrega: “Los alumnos no están entregando el 100% de su creatividad, es más fácil utilizar algo ya creado que crearlo. Por otro lado, los profesores muchas veces coartan la imaginación y creatividad de los alumnos debido a razones de peso como por ejemplo, preparación para la PSU; no podemos como profesores decirles ‘tómate tu tiempo en buscar la solución a las preguntas’, tomando en cuenta que en PSU se está midiendo velocidad de respuesta, al igual que la prueba SIMCE. Tampoco podemos tomarnos todo el tiempo en analizar contenidos ‘detenidamente’, por la extensión de algunos programas de estudio. Qué ganas de hacerlo ya que lo importante no son los contenidos…”

Claro, entonces, con base en lo anterior, más de alguien va a sentir ganas de decir: “La teoría no tiene nada que ver con la realidad (práctica)”. ¡Ahá! Hemos llegado al punto crítico donde la juventud especialmente se apropia constantemente de la expresión anterior. ¿Qué ha pasado? Posiblemente que el concepto “teoría” no sea usado con la misma acepción que lo hacemos aquí. Otra lectura podría ser que una teoría en particular no se puede conectar con una práctica en especial, ¿no es cierto?

Si nuestra educación se pusiera de acuerdo en exponer ciertas teorías directrices –modelos, así también llamados - y proponer maneras de aplicarlas, en un diálogo constante con los maestros, probablemente ayudaría a que no se siguiera produciendo en la mente de los futuros profesores y profesores en servicio esta brecha entre teoría y práctica.





[1] Agradezco al psicólogo Ricardo Guerra Varela, quien hizo que recordara algunos principios de la teoría de la Programación Neuro Lingüística, para no iniciar las interrogantes con la palabra “¿Por qué?”, ya que ésta “lleva a que el receptor de la pregunta busque en argumentos racionales cognitivos, más bien apuntados a justificaciones, que no incrementan las posibilidades de transformación, cuestionamientos, etc.” Las palabras que se usan aquí “abren una calibración o sentido más cercano a los mundos afectivos, emocionales si se quiere”.

martes, 6 de mayo de 2008

Mis alumnos del “Taller de desarrollo del pensamiento lógico y creativo”, me han hecho puntualizar, a modo de síntesis, algunas prácticas que no sólo empleamos en ese curso, sino en cualquier otro que pretenda ayudar a nuestros alumnos a ser más creativos en la solución de problemas. Aquí están:



ALGUNAS FORMAS DE DESPEJAR NUESTROS OBSTÁCULOS MENTALES EN CLASES


1. No usemos la expresión, “Esta es la respuesta correcta”. Dejemos que los alumnos(as) la encuentren…, ¡si es que hay una sola respuesta! Idealmente los problemas a los que deben enfrentarse los aprendices, deberían tener más de una respuesta posible. Es importante que los alumnos(as) reflexionen, hagan insinuaciones, den más de una respuesta.

2. Desterremos los enunciados, “Esto es obvio” y/o “Eso no es lógico”. Obvio significa “que se encuentra o pone delante de los ojos”, viene del verbo “obviar”, evitar, “apartar de en medio de obstáculos”. Una vez que – como profesores, o futuros educadores - hayamos construido andamios para la construcción del aprendizaje del alumno o hayamos quitado los obstáculos, pregunte – si es necesario – “¿te parece obvio, ahora?” Preferiríamos decir: “¿Lo puedes ver más claramente, ahora? O, ¿qué te parece? ¿Qué piensas?
No todo debe ser lógico (¡lógico!). Además, los estudiantes, ¿pueden ver la o las “consecuencias naturales” de un fenómeno que estamos explicando (o ellos, investigando) de la manera como lo vemos nosotros? Pídales que usen una metáfora, por ejemplo, ésta mejora la lógica.
En síntesis, idealmente, tratemos de evitar en la comunicación con los alumnos estas expresiones, pues presentan una gran carga negativa debido a sus múltiples usos en forma despectiva, de reproche, reconvención (tipo sermón), humillante o irónica, por parte de muchos profesores.

3. ¿Es realmente necesario en todos los casos que los alumnos(as) “sigan las instrucciones al pie de la letra”? En muchos casos, no. Limitemos esta instrucción para cuando sólo realmente sea necesario. De otra manera, hagamos el intento de analizar con nuestros estudiantes qué sucede si se rompen las reglas. Así los estaremos ayudando a ampliar y a mejorar su creatividad.

4. Dejemos que los alumnos usen su imaginación y fantasía. Tratemos de no apurarlos en sus reflexiones, planteamiento de interrogantes o respuestas. Deben sentirse libres para inventar, crear, innovar. No los interrumpamos diciéndoles que sean “prácticos”.


5. ¿Hasta qué punto la ambigüedad puede considerarse una limitación o debilidad? En algunos casos, especialmente cuando queremos que nuestros alumnos(as) se expresen libremente y deseen innovar, es importante encontrar otras respuestas. El término “ambiguo” o la expresión “eso es ambiguo” generalmente connotan imágenes de regaño. No obstante, “ambiguo” significa “que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones”. El pensamiento divergente, entonces, debe admitirlo.

6. ¿Por qué los alumnos – en general - piensan que equivocarse o cometer errores es un acto vergonzoso? ¿Es posible que un profesor los haya ridiculizado por sus errores o haya permitido que sus compañeros se rieran de ellos? Es lo más probable. Sin embargo, no hay progreso sin errores o equivocaciones. Los aprendices deben ser convencidos que se obtienen nuevas y grandes ideas de los errores.


7. La sala de clases debería ser un lugar de entretenimiento que gire alrededor de temas interesantes. Por lo tanto, no digamos que “jugar es mera frivolidad”. Nosotros mismos, cuando nos hemos convertido en alumnos nuevamente – comúnmente en cursos de perfeccionamiento o al seguir programas de postgrado -, queremos “pasarlo bien”, ¿cierto? Entonces, ¿por qué negar esa posibilidad a nuestros propios alumnos(as)?

8. Si ante una consulta de nuestros estudiantes, encontramos que no sabemos la respuesta, no la inventemos ni digamos “lo siento, esa no es mi especialidad”. Invitémoslos a averiguar juntos la información para después, ayudarnos mutuamente a construir el conocimiento.


9. No seamos parte de esos profesores que se lamentan diciendo que ellos no quieren hacer el ridículo. Seamos histriónicos o exagerados, a veces – tal vez, muchas veces en nuestro campo – el fin justifica los medios. El fin que sea que nuestros alumnos aprendan, ¿los medios? ¡Todos los que sean necesarios! Mientras más estrategias creativas y fuera de la rutina utilicemos, tanto mejor. La rutina es latosa, fácil de olvidar. Lo ridículo es novedoso, difícil de olvidar.

10. Por favor, no sea de aquellos que se quejan diciendo “no tengo creatividad”. Todos somos creativos y tal vez nuestra mayor creatividad esté expresada en la forma en que hemos construido nuestra vida. Este hecho significa que hemos generado muchas ideas en nuestra existencia. Sigamos, entonces, creando nuevas ideas junto a nuestros alumnos.


Todas las sugerencias anteriores pueden ser utilizadas en cualquier método que usted y sus alumnos elijan trabajar en la sala de clases o en ambientes de aprendizaje diversos.